En un mundo de globalización caracterizado principalmente por un constante movimiento profesional, se nos presenta la gran posibilidad, tanto a las empresas como a los propios trabajadores, de tener que ampliar nuestros horizontes puertas afuera.

Ésto significa que muchas de las personas que actualmente conforman la plantilla de gran mayoría de las compañías de diversos sectores, deberán trasladarse a nuevos destinos para poder desarrollar sus actividades laborales. En numerosas ocasiones, ésto comporta un gasto económico bastante elevado, debido a que nos vemos obligados a contratar servicios hosteleros o, incluso, a alquilar un piso individualmente.

Asimismo, y teniendo en cuenta que la persona posiblemente se vaya a vivir a otro país completamente diferente al suyo, otro de los obstáculos con los que ésta se puede encontrar son las barreras culturales y lingüísticas.

Es, principalmente, por estas complicaciones que, desde Badi, queremos aportar una nueva forma de enfocar su estancia en el extranjero a todos aquellos que deban viajar fuera. Este nuevo planteamiento es el de compartir piso y, a continuación, os expondremos tres de las razones por las que opinamos que de éste se pueden sacar muy buenos recuerdos y experiencias para no olvidar nunca.

1 – Más flexibilidad y responsabilidad

Al irnos a vivir fuera a un piso compartido y no a un hotel, por primera vez en mucho tiempo, nos veremos como únicos dueños de nuestra vida. Ésto se debe al hecho de que no tendremos a nadie que nos limpie la habitación, que se encuentre en recepción las 24 horas del día o que se encargue de hacernos el check-in. De esta forma, deberemos aprender a administrarnos completamente las tareas a realizar en nuestro día a día, tanto de forma individual como con nuestros compañeros de piso. Es por este motivo que, sin duda, ésta es la mejor opción si de verdad queremos empezar a ser 100% responsables de nuestra vida.

2 – Desarrollar el network y progresar en las relaciones interpersonales

En el caso de aquellas personas a las que su empresa les haya proporcionado la estancia en un hotel, después de un día de duro trabajo, llegarán a su habitación y lo único que podrán hacer será ver la televisión o pedir algo para comer. Sin embargo, ésto no pasa cuando compartimos piso, pues, si lo queremos, no existirán las noches aburridas. Cuando llegamos a casa, podemos tener una conversación enriquecedora con nuestros compañeros de piso, ver una película o cualquier cosa que se nos ocurra. De esta forma, eliminamos el factor impersonal y solitario en el que muchas personas piensan cuando nos vemos frente a la situación de irnos a vivir a otro lugar para trabajar. Además, no sólo puede servirnos a nivel personal, si no también en el sector laboral, en el que por ejemplo, una persona de Amsterdam o Londres puede establecer nuevas relaciones profesionales con otra persona española, para así abrirse nuevas puertas para su futuro como trabajador en el sector internacional. Al fin y al cabo, nuestro  objetivo principal en Badi es conectar ciudades y personas como tú.

3 – Conocer la nueva cultura desde dentro y mejorar el conocimiento del nuevo idioma

Nosotros, como trabajadores que somos, debemos contemplar la situación profesional que afrontaremos, no sólo como una oportunidad profesional, sino  también como una oportunidad humana. Si en el país en el que debemos realizar nuestra estancia, se habla una lengua diferente a la nuestra nativa, tener unos compañeros de dicho país nos podrá ser provechoso para aprender desde dentro el nuevo idioma. Además, este factor también será beneficioso para nosotros a nivel cultural, pues podremos conocer las tradiciones y pasiones típicas de los nativos. Por ejemplo, podríamos organizar una comida internacional en la que intercambiemos recetas con nuestros compañeros de piso, acudir a conciertos e ir a bares o lugares que fueran conocidos por los propios lugareños y que no fueran tan turísticos.

 

En conclusión, la sociedad actual nos bombardea constantemente con nuevos inputs, de los cuales podemos decidir prescindir o, por otra parte, aprovechar. Si elegimos la segunda opción, estamos determinados a integrarnos en un círculo de aprendizaje “non stop”. De la misma forma, esta nueva experiencia de convivencia la podemos afrontar de forma provechosa y visualizarla como un reto a partir del cual nos enriqueceremos como personas. Maduraremos y aprenderemos a adaptarnos rápidamente a nuevos ambientes, cosa que nos servirá tanto para nuestro futuro laboral como personal. Ante todo, la experiencia de vivir en un piso compartido durante un largo o corto período de tiempo, sacará lo mejor de nosotros mismos y nos ayudará a aprender a respetar a los demás como nunca lo habíamos hecho. Y si necesitas de más informaciones, lee nuestros consejos: ¿Por qué alquilar apartamentos resulta mejor en términos ecónomicos que un hotel?

En colaboración con Badi: La app líder en el sector PropTech

 

 

 

 

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