Muchos de los lectores del blog del ahorro económico y la productividad para empresas de Cooltra nos han pedido que publiquemos un artículo explicando la diferencia entre renting y leasing, dos interesantes fórmulas de ahorro para profesionales freelance y empresas pequeñas, medianas y grandes. Si no conoces las diferencias entre renting y leasing o simplemente quieres recordarlas estupendo, sigue leyendo…

 

Renting y Leasing: parecidos pero no iguales

Antes de analizar una a una cada diferencia entre renting y leasing es importante que recordemos los dos puntos comunes que provocan que estos dos términos se confundan A menudo:

  • Tanto el renting como el leasing son excelentes alternativas a la compra de bienes, productos, servicios…
  • Tanto el renting como el leasing son fórmulas de alquiler de productos y servicios a medio o largo plazo. Ambos disfrutan de las principales ventajas del alquiler, pero también de algunas de las importantes ventajas de las operaciones de compra venta de toda la vida.

 

Descárgate la guía gratuita: ¿Cómo leer la letra pequeña del contrato de renting?

 

Diferencia entre leasing-renting

La diferencia entre renting y leasing no es una, sino muchas, un conjunto de diferencias que les convierten en excelentes alternativas para las empresas, los autónomos y los particulares. Veamos las principales diferencias entre estas dos formas de alquilar productos y servicios:

  • La opción a compra.

La principal diferencia renting-leasing está en la posibilidad de quedarnos al final del contrato con el producto que hemos alquilado. La finalidad del renting es disfrutar del producto durante un tiempo determinado, un plazo que cuando finaliza no nos da la oportunidad de adquirirlo, aunque sí podremos prorrogar ese mismo contrato o firmar uno nuevo y disfrutar de los últimos modelos del mercado. Con el leasing, en cambio, sí podemos quedarnos con ese bien al finalizar el contrato que hemos firmado. Opción a compra sí, opción a compra no, es la principal diferencia entre estas dos formas excelentes de disfrutar de un producto sin tener que asumir su coste de una sola vez.

  • El mantenimiento.

La segunda diferencia renting-leasing la encontramos en los servicios complementarios que están incluidos en cada uno de los contratos. El renting se caracteriza por ofrecer todo tipo de servicios complementarios tan interesantes como, en el caso de los vehículos, el mantenimiento periódico, el seguro obligatorio, etc. El leasing convencional no suele contemplar estos extras, algo muy importante a la hora de formalizar un contrato de ciertos productos como las motos eléctricas, el equipamiento informático de nuestra oficina, etc.

  • La duración del contrato.

Una tercera diferencia básica entre renting y leasing la encontramos en el tiempo, en la duración del plazo pactado en el contrato. Aunque las políticas de las distintas empresas dedicadas al leasing y al renting se van flexibilizando para adaptarse a un mercado cada día más competitivo, normalmente el leasing es más rígido que el renting a la hora de los plazos y suele fijar un mínimo de dos años. En el renting flexible la empresa puede alquilar un producto desde un día a varios años, un punto muy interesante en estos tiempos inciertos en los que los profesionales tenemos que jugar con unas cartas que van cambiando casi cada día.

  • Las diferencias económicas y fiscales.

Desde el punto de vista de la contabilidad y la fiscalidad, no podemos olvidar una importante diferencia entre el renting y el leasing: en el renting no tendremos que hacer asientos contables ya que hablamos de un arrendamiento, de un alquiler; el leasing, en cambio, nos exigirá hacer más asientos contables, pero en contraprestación sí podremos deducir las cuotas y las amortizaciones, una ventaja que no tendremos si optamos por firmar un contrato de renting.

 

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renting y leasing

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