Son varios los elementos que marcan la diferencia entre leasing y renting. Los dos parten del mismo principio, que es el alquiler a largo plazo de un bien, que generalmente suele ser un vehículo, un inmueble o equipos tecnológicos. Las diferencias se basan en el concepto y en los objetivos que persigue cada uno.

 

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Estas son las principales diferencias entre renting y leasing:

 

  1. Concepto

La primera diferencia entre leasing y renting parte de la definición. El leasing se considera un arrendamiento financiero y está concebido para bienes que puedan ser empleados en una actividad económica, por tanto, es aplicable a las empresas y no a los particulares (el renting pueden utilizarlo también particulares). Funciona, por tanto, como un instrumento de financiación para la adquisición de un bien. Y en eso consiste su objetivo principal, que la empresa al finalizar el contrato se queda con el bien que ha sido objeto del arrendamiento.

La clave de esta operación es la opción de compra, que permite que la propiedad del bien alquilado pase a ser del arrendador. Esto no se concibe en el renting, que simplemente se comporta como una operación de alquiler, donde en ningún momento la empresa arrendadora tendrá la propiedad del bien que contrata.

 

  1. Tratamiento contable

La segunda diferencia entre leasing y renting se basa en el tratamiento contable para las empresas. El renting se contabiliza directamente como un gasto, con un solo asiento cada mes, aplicando la cuota mensual completa a una cuenta de gasto por arrendamiento (grupo 6), con el IVA correspondiente. Así ya queda contabilizado.

En el leasing, como se plantea desde el principio la propiedad del bien al finalizar el contrato, se contabiliza desde el inicio como un activo (“Derechos sobre bienes en régimen de arrendamiento financiero”) con la deuda correspondiente en el pasivo. Esto implica una serie de correcciones contables como:

  • Contabilizar por separado los intereses financieros y la amortización del bien.
  • Reclasificar las deudas, los intereses y la amortización cada año, de largo a corto plazo.

 

  1. Servicios que ofrecen

En el renting existen ventajas adicionales que se incluyen en la cuota mensual. En el caso de un vehículo, la cuota incluye el mantenimiento, el pago de los impuestos necesarios para su uso (de matriculación y circulación) y el seguro obligatorio. También se puede añadir servicios como la asistencia en carretera, la sustitución de neumáticos u otras que se establezcan en el contrato. En el leasing no se  contemplan estas condiciones, salvo casos muy concretos. Debido a estas coberturas, las cuotas de renting suelen ser más altas que las de leasing.

Esto punto explica bastante bien la propuesta del renting, siendo una herramienta muy práctica para el uso de un vehículo nuevo durante unos años, sin preocuparse de reparaciones ni de seguros.

 

4. Duración del contrato.

Otra cuestión que diferencia entre leasing y renting es la duración del contrato. En el leasing se exigen unos plazos mínimos concretos. Será de dos años, para vehículos u otros bienes muebles, y de diez años para bienes inmuebles. Es un contrato orientado al medio y largo plazo. El renting en los plazos es más flexible y más orientado al medio plazo.

En el contrato de renting, ya que la propiedad del bien siempre es de la empresa arrendataria, suele existir una cláusula de compromiso de devolución, en un estado considerado adecuado, según el uso que se haya hecho del activo.

Por último, en ambos casos existen beneficios fiscales para las empresas, con más opciones en caso del leasing.

Y al finalizar el contrato: aunque el leasing basa su fórmula en la opción de compra final, también puede concluir con la devolución del bien. En los dos casos se permite también la renovación del contrato.

 

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