En la sección “Contratación y despidosdel blog del ahorro económico y la productividad para empresas ya te hemos hablado más de una vez del llamado despido objetivo, una de las fórmulas más conocidas de despido que se aplican en nuestro país, pero también uno de esos manejos poco limpios que son socialmente conocidos, pero pocas veces denunciados. Hoy vamos a profundizar aún más en la fórmula del despido objetivo para comprobar si las causas que pueden explicar este tipo de despido son reales o, simplemente, excusas que pueden salirnos muy caras a todos, especialmente a los empresarios.

 

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¿Qué es el despido objetivo?

Antes comentábamos que el despido objetivo era llamado así porque no es su nombre oficial, el nombre que recibe en ese documento básico para los empresarios que es el ET – Estatuto de los Trabajadores- es “extinción del contrato por causas objetivas”.

Las dos últimas palabras “causas objetivas” son el quid de la cuestión para nuestro artículo: ¿causas o excusas? Las causas que anota el ET son muchas y, como te contábamos en otro de nuestros textos sobre despidos, muy subjetivas, demasiado subjetivas.

Las razones por las que un empresario puede elegir el despido objetivo no sólo son variopintas, también son muy fáciles de simular si el empresario no tiene demasiados escrúpulos éticos y morales. En el siguiente apartado vamos a ver un resumen de las supuestas causas a las que pueden acogerse las empresas para someter a su personal al despido objetivo.

 

Principales causas que pueden explicar un despido objetivo

El despido objetivo puede tener causas tan variadas como fenómenos naturales que afecten a la empresa, poco rendimiento del empleado, verdaderas o falsas pérdidas económicas de la -organización, etc. Por ejemplo:

  • Incapacidad manifiesta, rechazo o falta de ganas del empleado para adaptarse a los nuevos sistemas de trabajo.
  • Incapacidad del trabajador por llegar a los objetivos de producción marcados por la empresa (sin tener en cuenta la viabilidad de esos objetivos impuestos).
  • Faltas de asistencia o impuntualidad al trabajo.
  • Pérdidas económicas presentes o previsiblemente futuras de la empresa a corto, medio y largo plazo.
  • Problemas ajenos a la empresa y al trabajador, pero que impiden el funcionamiento normal de la empresa: fenómenos naturales, ataques terroristas físicos o virtuales, etc.

 

¿Por qué el despido objetivo?

Muchas de las empresas de nuestro país que se acogen al despido objetivo para prescindir de su personal no lo hacen por placer, faltaría más, pero algunas sí que eligen esta fórmula para evitar problemas en los tribunales, para evitar que el despido objetivo sea declarado improcedente o, incluso nulo (con las consecuencias que esta decisión judicial conlleva). Esas empresas deciden hacer un despido objetivo por una razón muy simple: quieren prescindir de cierto empleado que, por lo que sea, ha dejado de ser tan rentable para la organización:

  • Mujeres embarazadas.
  • Mujeres que han dado a luz y quieren disfrutar de horario reducido, baja por maternidad, etc.
  • Hombres y mujeres que han formado recientemente una familia (nacimiento, adopción, acogida, etc.) y que desean ejercer su derecho a baja laboral o jornada reducida.
  • Personal mayor que no termina de adaptarse a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
  • Empleados y empleadas “polémicos”, personas que no dejan pasar una al empresario y exigen que se cumplan fielmente todos sus derechos laborales y los de sus compañeros.

 

De todas formas, el tema es más delicado de lo que parece a simple vista y no siempre la empresa es “la mala” y el empleado es “el bueno”. En ocasiones, algunos de esos empleados poco rentables realmente lo son y, además, pueden hacer peligrar seriamente la estabilidad del conjunto de la empresa, su viabilidad y su capacidad de mantenerse vivas y rentables en el  mercado.

Por ejemplo, ¿cómo puede una pequeña empresa mantener en plantilla a dos, tres o cuatro personas que quieren disfrutar de su baja por maternidad o paternidad? Otros países quizá más adelantados que el nuestro apoyan a estas Pymes y les bonifican por mantener en plantilla a estas mujeres y hombres que tienen todo el derecho del mundo a formar una familia y, a la vez, seguir trabajando. ¿Qué hacen los empresarios en España? Poco o nada, simplemente acogerse a ese despido objetivo argumentando unas causas que, en realidad, son simples excusas.

 

CONTRATACIÓN

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