España es la cuarta economía de la zona euro pero varias de las grandes empresas españolas ocupan un puesto destacado entre las más importantes a nivel mundial dentro de su sector. En general, para medir el valor de una empresa se suele utilizar como indicador la capitalización bursátil. Es un método sencillo basado en el precio de mercado de la compañía, es decir, el valor total de todas las acciones de una empresa que cotiza en bolsa.

Atendiendo al criterio de capitalización bursátil, para valorar las grandes empresas españolas, se puede decir que España tiene dos líderes mundiales dentro de su actividad: Inditex, en el área de venta al por menor de ropa, y Aena, en el caso de servicios aeroportuarios.

 

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El perfil de las grandes empresas españolas

Dentro del ranking mundial, sólo Inditex, de entre las grandes empresas españolas,  logra situarse dentro de las 100 empresas más grandes del mundo.  EEUU es el gran dominador, ya que coloca 54 de sus compañías en ese grupo, ocupando el lugar de honor Apple, seguida bastante de cerca por Alphabet (la matriz que utiliza Google para agrupar todo su negocio).

En nuestro país, hablar de grandes empresas es obligado referirse a Inditex. Actualmente cuenta con más de 6.460 tiendas en los cinco continentes. Las claves de su éxito son muchas pero se basan, sobre todo, en una producción y logística muy eficientes (las prendas tardan poco más de dos semanas en llegar a las tiendas desde la mesa del diseñador), en el diseño de las tiendas (gracias a un estudio de arquitectura propio), y en una mentalidad puesta siempre en vender y vender, cada vez más.

En España, los cinco primeros puestos, por orden, los ocupan: Inditex, Banco Santander, Telefónica, BBVA e Iberdrola.

La posición mundial de estas cinco multinacionales es relevante a nivel sectorial. Durante el 2015, el Banco Santander se mantuvo como el octavo banco del mundo y el BBVA ocupó el puesto 18º. Telefónica es la cuarta en el sector de las telecomunicaciones e Iberdrola la quinta en el sector eléctrico mundial.

Siguiendo el análisis sectorial, hay más miembros del tejido industrial español entre los diez primeros. Es el caso de Abertis (en autopistas y ferrocarriles), Ferrovial y ACS (en construcción e ingeniería) o Gas Natural y Enagas (en el sector del gas).

Como vemos, hay sectores donde España es más competitiva y otros, donde aún falta mucho para igualar o acercarse a las más grandes, especialmente en el sector de la tecnología.

 

La importancia de las exportaciones

La fortaleza de las grandes empresas españolas se ha mantenido, más o menos estable, gracias a las exportaciones. Durante los años de crisis, han recurrido a los mercados internacionales para compensar el descenso de la demanda interna. En la actualidad, el proceso de internacionalización sigue manteniéndose fuerte.

Según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, las exportaciones crecieron en 2015 un 4,3%, un dato que es especialmente relevante para las grandes empresas españolas. Según apunta el “Informe 2015. Posición internacional de la empresa cotizada española”, promovido por Telefónica y Bolsas y Mercados Españoles (BME), las empresas que cotizan en el Ibex 35 ya obtienen el 65% de su facturación del exterior.

Las compañías de construcción e infraestructuras son un buen ejemplo del peso del negocio internacional en las cuentas de resultados. Las seis grandes constructoras del país –ACS, Acciona, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr– sólo tienen el 11% de su cartera de obras en España.

 

En definitiva, a las grandes empresas españolas les falta más innovación y tecnología. Son elementos básicos para mejorar la competitividad y los resultados en el futuro y muy pocas responden a ese perfil. Sin duda, ese es el reto para las próximas décadas. Las pequeñas y medianas empresas también deben apostar en esa dirección, con propuestas innovadoras, tecnológicas y ecológicas, que aporten un valor diferencial y ventajas competitivas.

 

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