Al igual que existen varios tipos de contratos como los temporales, fijos o los de obra y servicio; también hay diferentes tipos de despidos. Entre ellos podemos destacar de una manera sencilla e identificable los despidos disciplinarios, despidos colectivos y los despidos de los que vamos a hablar y profundizar en este caso: los despidos objetivos.

El despido objetivo ocurre cuando algún factor externo o interno del trabajador y/o de la empresa afecta directamente al estatuto de los empleados, haciendo que automáticamente se tenga que extinguir el contrato laboral. Una de las particularidades del despido objetivo es que, dependiendo de la razón de extinción de la relación laboral, el trabajador tiene una indemnización de 20 días por cada año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Pero ahora profundizaremos más en ello para que podáis saberlo absolutamente todo.

 

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Despido objetivo por la ineptitud del trabajador

Las nuevas tecnologías o cambios en la forma de ejecutar el trabajo pueden ser motivos de despido siempre y cuando el empleado no sea capaz de adaptarse a esos cambios. Ahora no es tan común, pero en los últimos años era normal ver cómo algunas personas, sobre todo los nacidos en la década de los 50 hacia atrás, tenían cierta dificultad a la hora de utilizar ordenadores. Esto hacía que el trabajo se retrasara y mostrará una clara dificultad de adaptación al nuevo modus operandi de la empresa, llevando a que no quedara otra que despedirlo de forma objetiva para encontrar a alguien con un perfil actualizado que fuera capaz de encajar en las necesidades de ese puesto de trabajo.

 

Despido objetivo por faltas de asistencia

Faltar o llegar tarde de forma reiterada al puesto de trabajo a pesar de tener justificación puede ser motivo de despido. Aunque a simple vista parezca injusto, este tipo de despido está pensado desde el punto de vista de que si el trabajador falta el 20% de días laborables en dos meses o el 25% durante todo un año.

Existen motivos especiales que no cuentan como faltas de asistencia y estos son bajas por enfermedad, huelga general, reducción de jornada por lactancia, vacaciones o necesidades médicas especiales como por ejemplo someterse a un tratamiento especial como la quimioterapia u otros tratamientos que solo se puedan recibir en un hospital o ambulatorio. En estos casos, al ser razones puntuales, siempre se negocia con el empresario para llegar a un acuerdo en el horario con el fin de evitar este tipo de despido.

despidos objetivos

Despido objetivo por baja productividad

En los últimos años se ha podido ver cómo unos sectores se han visto más castigados que otros por culpa de la crisis. Y entre ellos está el sector servicios y las fábricas, que han visto mermadas su productividad. Eso ha llevado a que muchos empresarios al ver que entra menos trabajo decidan tomar medidas para mantener el negocio.

Uno de los pasos previos antes de declararse insolventes (en caso de que la empresa esté a un paso de llegar a la quiebra) es hacer una reducción de plantilla eliminando los puestos de trabajo más prescindibles con el único fin de ganar solvencia y evitar la quiebra o tener que cerrar el negocio por los bajos beneficios.

 

Despido objetivo por razones económicas

La crisis también ha llevado a cierres completos de empresa, con el término directo de todos los contratos laborales alegando esta causa. Un despido por razones económicas es por culpa de factores externos del trabajador, haciendo así que la causa sea, básicamente, la falta de solvencia de la propia empresa. Debido a ello y por desgracia, al declarar la empresa que no tiene capital, el empleado no recibe su finiquito.

Pero para despedir por razones económicas la empresa tiene que demostrarlo con una serie de papeles y las cuentas bancarias, justificando que solo generan pérdidas como mínimo tres meses antes de proceder a despedir al empleado. Por lo tanto, el trabajador tiene dos opciones: aceptar que no va a recibir su finiquito o reclamar su indemnización por vía judicial siempre y cuando tenga la certeza de que la empresa sí cuenta con esos fondos. Tras las investigaciones pertinentes el juez puede obligar al empresario a pagar el finiquito a no ser que éste se declare insolvente o en bancarrota, llevando a que el trabajador reciba una parte de esta indemnización del fondo comunitario.

 

CONTRATACIÓN

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