El calentamiento global, el encarecimiento del crudo y el cambio de mentalidad de la sociedad han sido determinantes para buscar alternativas originales y verdes a fin de cambiar la visión que tenemos en el ámbito del transporte. Hasta hace poco veíamos los coches eléctricos como un proyecto que tenía poca salida y con muchas pegas, algo que con el paso de los años ha ido mejorando hasta el punto de callar muchas bocas. Y con los coches eléctricos hemos vivido el inicio de la aparición de diferentes motores alternativos a los convencionales. El futuro resulta muy optimista para el mundo de la conducción.

El clásico coche eléctrico

Poca gente daba la cara por el primer coche eléctrico. Su uso era limitado y parecía que no iba a tener cabida en el mercado, sobre todo ante el problema que suponía encontrar un lugar donde recargar el vehículo para que tuviera la energía suficiente a la hora de poder funcionar por sí mismo. Eso obligaba a que los coches con esta tecnología convivieran con la convencional, transformándolos así en los famosos coches híbridos que causaban curiosidad por la ausencia de ruido y de emisiones de CO2 mientras funcionaban con la electricidad.

Con los años el coche eléctrico ha ido mejorando junto con la legislación, la cual ha permitido que la revolución eléctrica pueda seguir adelante para crear un mundo más ecológico (mirar artículo sobre la Acreditación Flota Ecológica). ¿Cómo? Instalando diferentes dispositivos que permiten recargar el automóvil mientras no está utilizándose, logrando así que muchas personas puedan ayudar al medioambiente con el uso de estos automóviles.

Uso de hidrógeno como combustible

Existen dos versiones en el mundo de los motores de hidrógeno. El primero es simplemente verter el hidrógeno como si de un carburante se tratara, permitiendo así que el motor lo queme y lo convierta en energía siguiendo las bases de la gasolina convencional. Este sistema es frecuente, pero poco a poco el uso de la pila de hidrógeno le está empezando a hacer sombra por todos los beneficios y comodidades que supone utilizar dicha pila.

Podría catalogarse como una variante del coche eléctrico cualquier vehículo que utilice una batería de hidrógeno porque, a diferencia de usarlo en estado líquido, esta pila transforma el hidrógeno que tiene en su interior en la energía que impulsa el coche para moverse. A pesar de tener unas características parecidas a los coches híbridos, el uso de la pila de nitrógeno resulta más cómoda y eficaz porque no necesita conectarse a ningún punto de la red para recargarse. En lugar de esto, la misma pila realiza el proceso, provocando así que no sea necesario tener el vehículo quieto durante determinadas horas durante la jornada laboral con el único fin de que se recargue.

Motores de combustible alternativo

La creciente necesidad de encontrar una alternativa al petróleo ha provocado que muchos investigadores vuelquen toda su atención en encontrar un motor que no necesite un recurso natural que esté cerca de los límites críticos de desaparición como lo es el petróleo. Eso ha provocado que en los últimos años hayan experimentado con muchas fórmulas, algunas más eficientes que otras.

Un claro ejemplo de combustible de tipo alternativo son los biocarburantes, que se obtienen gracias a la fermentación de diferentes productos orgánicos, como por ejemplo la caña de azúcar o el maíz. Países como Brasil o Colombia son claros ejemplos de que es posible utilizar este combustible y dejar de lado el petróleo y toda la contaminación que este supone. A pesar de ser un combustible que genera CO2 al ser quemado, estas emisiones son “naturales” porque el medioambiente ya las ha absorbido previamente durante el proceso de su creación. Esto lleva a que el valor real del CO2 no exista realmente, convirtiéndolo así en unos motores alternativos a los combustibles contaminantes.

Coches solares

Hasta hace relativamente poco este tipo de vehículos eran algo de ciencia ficción, pero esa ilusión se ha hecho realidad gracias a la cooperativa Evovelo, la cual hace poco lanzó al mercado un automóvil biplaza que solo necesita luz solar para moverse. A pesar de que tiene una velocidad máxima de 50 km/h y una autonomía de 90 kilómetros, este vehículo promete ser toda una revolución en el mercado. El motivo se encuentra en que es el primer coche que realmente se basta de recursos naturales sin generar ningún tipo de CO2 durante la creación de la energía que el automóvil necesita para poder auto propulsarse, consiguiendo así que realmente sea un coche 100% ecológico.

 

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