Para ser emprendedor necesitamos algo más que una idea y ambición para triunfar. Hay ocasiones en las que no resulta suficiente lo buena que sea esa idea si quien se encuentra al frente de ella no tiene capacidad para desarrollarla. Debido a ello hay muchos empresarios primerizos que fracasan estrepitosamente por no saber que es necesario hacer una serie de pasos antes de lanzarse a la piscina del triunfo. Uno de esos pasos es crear un plan de empresa modelo. Se trata de un dossier donde se explica de forma detallada cada aspecto que influye en el negocio para así arrojar un poco de luz a la idea planteada, confirmando así que sea un proyecto viable o si es algo que está destinado al fracaso.

Para hacer este estudio es importante invertir muchas horas en investigación del mercado, hacer diferentes estimaciones de cuánto puede valer poner en marcha el negocio hasta obtener beneficios y sobre todo conocer a quién queremos dirigirnos. ¿Cómo empezar? Usando nuestro plan de empresa podréis ver que el planteamiento es muy sencillo.

 

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Definir la actividad comercial

El punto más importante es saber a qué nos queremos dedicar. Esto es algo más que obvio, pero uno de los fallos de los más novatos es querer abarcar diferentes actividades hasta el punto de desvirtuar su idea principal. Con este proceso se transforma una buena idea de negocio en algo abstracto que resulta difícil de comprender y por tanto resulta difícil saber cuál es el rumbo a seguir para que el negocio sea viable.

Centrarse en una parte en concreto de un sector permite encontrar mejores oportunidades de negocio, ya que resultará más fácil cubrir una necesidad y por tanto será más simple definir a la perfección qué tipo de estrategia hay que llevar a cabo para poder prosperar en el medio.

 

Conocer a la competencia

Cuando hablamos del sector de las empresas es imprescindible conocer a la competencia. Es necesario hacer un estudio de mercado de cada empresa líder dentro del sector que se dedica a la misma actividad económica que nosotros para así tener en cuenta quién es la competencia y su formas de hacer las cosas. En ocasiones conocer la filosofía empresarial de los otros negocios pueden ser toda una revelación y una nueva forma de crear un proyecto sólido. Conociendo a la competencia resulta más fácil descubrir sus carencias o puntos débiles para encontrar otras maneras de enfocar nuestro propio negocio, aprovechando así para crear nuevas rutas de trabajo.

 

Saber a qué público se dirige la actividad empresarial

Por mucho que conozcamos el sector, si no conocemos al cliente en potencia, la actividad empresarial sirve de bien poco. Es importante hacer un perfil de los clientes potenciales y confeccionar el target de todas las personas que pueden estar interesadas en el producto o servicio que queremos vender u ofrecer. Esta investigación es útil a la par de necesaria, puesto que puede arrojar más luz sobre el alcance de nuestra idea. También tiene capacidad para echarnos una mano y comprobar si hay, en realidad, más clientes en potencia de los que en un principio creíamos.

 

Evaluar las finanzas y los beneficios

En los primeros meses de negocio es inevitable generar pérdidas. Hasta pasado medio año difícilmente se puede cerrar el mes con unas cifras considerables. Eso hace que sea necesario calcular costos activos y los pasivos para así hacer un cálculo aproximado de los gastos fijos que puede haber durante el mes. Saber esta cifra es algo vital, ya que de ella depende la viabilidad del negocio y comprobar si este resulta realmente rentable.

Hacer esta exhaustiva evaluación ayuda a ordenar los gastos prioritarios frente a los que son secundarios, ayudando así a que resulte más fácil buscar alternativas a la idea original del negocio en el caso de no cuadrar las cuentas. Un ejemplo claro son algunos negocios que necesitan empresas externas para llevar a cabo su práctica de trabajo. Muchas veces se comete el grave error de firmar un contrato con el primer negocio que cumple todas nuestras necesidades sin tener en cuenta sus costes. Esto hace que sea importante detenerse y tomarse el tiempo necesario para investigar cuáles son las opciones más rentables que se adapten a nuestras necesidades para así ahorrar y tener el servicio que buscamos.

Todos estos factores, la definición de la actividad, la competencia, el target y las finanzas, deben estar dentro del plan de empresa para confirmar su viabilidad.

 

COMUNICACIÓN

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