Cuando un emprendedor decide abrir una agencia de viajes, un taller de motos, una fábrica, una tienda, un bar, un restaurante o una cafetería, raras veces se plantea comprar un inmueble, normalmente se decide por firmar unos contratos de alquiler. Con los cambios continuos del mercado y del consumo, alquilar un inmueble en lugar de adquirirlo es una decisión muy sensata y acertada, pero lógicamente también implica ciertos riesgos. ¿Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de firmar esos contratos de alquiler que nos permitirán poner en marcha nuestro proyecto empresarial? ¿Cuáles son los errores más habituales que cometemos en los contratos de alquiler? Interesantes preguntas a las que damos respuesta hoy en el blog de Cooltra con nuestro artículo “Tips fundamentales antes de firmar los contratos de alquiler”.

 

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Error 1: no comprobar la identidad del propietario del inmueble.

Cuando buscamos en Internet o en la prensa posibles inmuebles para alquilar, no caemos en el detalle de que, tal vez, el arrendador que está intentando alquilar esa propiedad no sea el propietario del local o piso que nos interesa. Comprobar que la persona o la empresa con la que vamos a firmar nuestros contratos de alquiler es el propietario legal de ese inmueble puede parecer obvio, pero últimamente tanto particulares como empresas han caído en ese extraño timo que, aunque tenga arreglo legal, implicará que pierdas tiempo… y mucho dinero.

 

Error 2: no leer la letra pequeña de los contratos de alquiler. 

Un error en el que caen las empresas acostumbradas a firmar contratos de alquiler es no leer todas y cada una de las cláusulas del documento que están firmando. Casi todos los contratos de alquiler se parecen y tienen las mismas condiciones tipo como duración del contrato, alquiler mensual, fianza, renovación automática, etc. Pero algunos avispados propietarios incluyen algunas condiciones no habituales que, si no las revisas, pueden hacer que pierdas mucho dinero: obligación del arrendatario de volver a pintar el inmueble cuando el contrato llegue a término, obligación del arrendatario de indemnizar al arrendador en caso de que se queden marcas en las paredes por haber colocado cuadros o cortinas, etc, etc.

 

Error 3: no firmar los contratos de alquiler.  

Un error grave en el que caemos empresas y particulares cuando alquilamos un inmueble a un familiar o a un amigo de toda la vida: hacer un contrato verbal.

Legalmente, el contrato verbal tiene la misma validez que cualquier otro tipo de contrato, pero en la práctica este tipo de acuerdo entre partes carece de la protección de los contratos de alquiler firmados y sellados. Nuestro tercer consejo puede parecer frío y excesivamente empresarial, pero no deja de ser lógico y sensato, sobre todo en los tiempos que corren: no dejes de firmar los contratos de alquiler aunque el propietario del inmueble sea un familiar, un pariente o tu amigo del alma. Como dice el refrán, “lo escrito se lee y las palabras se las lleva el viento”.

No comprobar la identidad del supuesto propietario del inmueble, no leer detenidamente la letra pequeña de los contratos de alquiler o fiarnos de la palabra de un familiar o de un amigo son tres de los principales errores a evitar para no perder dinero, tiempo e ilusión en una práctica empresarial habitual: alquilar en lugar de comprar.

 

CONTRATACIÓN

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