Si echas un vistazo a las ofertas de empleo que se publican en prensa y en Internet, verás que bastantes empresas ofrecen a sus candidatos firmar un contrato mercantil en lugar del clásico contrato laboral. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué beneficios tiene para las empresas elegir un contrato mercantil en lugar de otro tipo de contrato? Hoy lo vemos en detalle aquí, en el blog de Cooltra.

 

Partes que intervienen en el contrato mercantil.

Una de las principales diferencias entre un contrato mercantil y un contrato laboral la encontramos en las partes que firman ese contrato. En un contrato laboral se firma una relación laboral entre una empresa y un trabajador asalariado, mientras que el contrato mercantil solo lo pueden firmar:

  • Dos empresas.
  • Una empresa y un trabajador autónomo.
  • Dos trabajadores autónomos.

 

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Contrato de arrendamiento de servicios.

En el contrato mercantil entre empresas o autónomos lo que realmente se está firmando es un contrato de arrendamiento de servicios mediante el cual ambas partes establecen y firman las cláusulas que regirán ese contrato. En este sentido, al firmar un contrato mercantil el directivo o empresario pierde ese poder de mando sobre su empleado, esa facultad de dirección que es tan útil en ciertos momentos del día a día laboral.

 

El pago.

En cualquier contrato el tema del pago de servicios, la contraprestación económica, es un punto fundamental. En este sentido las diferencias principales entre un contrato laboral y un contrato mercantil son muy claras:

  • En el contrato laboral el trabajador cobra un salario mensual, una nómina. En este salario el empresario ya incluye las correspondientes cuotas de la cotización a la Seguridad Social, cotización que, como sabes, es asumida en gran parte por la empresa contratante.
  • En el contrato mercantil el autónomo o la empresa contratada cobra el importe del trabajo mediante la presentación de una factura. Esa factura incluye, lógicamente, el IVA y el IRPF. Si la parte contratada es un trabajador autónomo, será este el que cotice directamente a la Seguridad Social mediante el pago de una cuota mensual.
  • A no ser que se firme una cláusula específica al respecto, en el contrato mercantil la empresa no tiene por qué hacerse cargo de los gastos en los que incurra el autónomo para prestar sus servicios (alquiler de vehículo, compra de hardware o software, subcontratación de personal auxiliar, etc.).

Otra diferencia fundamental en cuanto al pago es que, a no ser que exista una cláusula al respecto en el contrato mercantil, el abono de la factura no tiene por qué ser mensual (al contrario de lo que sucede en el pago de las nóminas).

 

Los derechos laborales.

Cuando firma un contrato mercantil, el trabajador autónomo renuncia implícitamente a disfrutar de una serie de derechos reconocidos en el contrato laboral al uso como, por ejemplo, el derecho a disfrutar de vacaciones pagadas, fines de semana y festivos libres, horario de trabajo de x horas semanales, bajas por enfermedad, etc. Esta es una de las ventajas del contrato mercantil más interesantes para la empresa contratante y más gravosas para el profesional que debe firmar ese tipo de contrato para poder seguir vivo en el mercado laboral.

 

¿Te parece más interesante contratar a tu equipo humano firmando un contrato mercantil en lugar de un contrato laboral? ¿Crees que firmar este tipo de contrato puede afectar a la implicación y motivación de tus empleados? Deja tu comentario aquí, en el blog de Cooltra.

 

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