El desempleo en España es un lastre endémico en nuestra economía. Ni siquiera en las etapas de más crecimiento hemos conseguido reducirlo al nivel de otros países, presentando una tasa de paro estructural demasiado elevada. En las situaciones de crisis, como la que estamos viviendo, somos unos de los países de la Unión Europea donde se destruye más empleo.

El mercado de trabajo en España tiene varios puntos negros.

  • El más importante es el de la ​temporalidad​. En estos últimos años donde la contratación empieza a experimentar un crecimiento nos encontramos con que unaM gran mayoría de los contratos que se firman son temporales y muy precarios (en salarios y condiciones de trabajo).
  • La desconexión entre la oferta y la demanda (entre la formación y lo que buscan las empresas en los trabajadores), Hay muchos sectores donde la falta de profesionales cualificados es muy alta, sobre todo en informática e ingenierías. Se produce la paradoja de que en un país con una tasa de paro tan alta hay muchos puestos, de todo tipo, que las empresas no pueden cubrir.
  • Un peso demasiado alto del sector servicios en la economía (un sector asociado a empleos de poco valor añadido y una alta temporalidad).
  • Y, por último, podemos destacar el problema de la ​dualidad​. Un mercado laboral donde conviven trabajadores con contratos fijos y una protección y seguridad muy alta, con otros trabajadores que enlazan contratos temporales con salarios más bajos, muy expuestos a condiciones de precariedad. Incluso realizando el mismo trabajo que los primeros. Es uno de los elementos que más afectan a la estructura de trabajo y que generan mayor inflexibilidad.

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El objetivo: la contratación indefinida.

Para evitar el problema de la temporalidad y corregir la dualidad, el debate en nuestro país se establece en desarrollar mecanismos que permitan aumentar la contratación indefinida. A parte del recurso habitual de plantear bonificaciones o ventajas similares para las empresas que apuesten por los contratos fijos, se ha puesto sobre la mesa en esta campaña electoral una medida más directa, aunque no exenta de polémica. Se trata de establecer un ​único tipo de contrato, ​el indefinido​. La idea no es nueva, y se plasma en lograr una contratación indefinida, única para todos los nuevos contratos que se realicen, con una indemnización progresiva por despido en función de la antigüedad del trabajador.

Bien planteada podría ser una opción válida dentro del exceso de modalidades contractuales que existen en la actualidad, pero plantea bastantes problemas de ambigüedad en el planteamiento. Primero, porque elimina las causas de la contratación y el empresario queda obligado a contratar de manera indefinida sin contar con la necesidad temporal de cada situación. En segundo lugar, está el planteamiento del despido ya que la indemnización sólo quedaría fijada por la antigüedad, ¿haría falta justificar el despido o sería libre como temen los sindicatos? La indemnización, ¿sería igual en caso de despido improcedente, objetivo o colectivo? En tercer lugar, está la cuestión de si se establece o no un período de prueba y su duración, esto es muy importante porque puede ir en contra de la estabilidad que se persigue, y sólo sería simular como contratos indefinidos lo que en realidad serían contrataciones temporales si se extinguen durante el periodo de prueba (sin causa ni indemnización), o si se permite un despide libre (aunque pagado).

En todo caso, está claro que hacen falta más propuestas valientes de cambio. La política económica prácticamente no se ha cambiado nada en estos años y la recuperación, sobre todo, viene propiciada por los vientos a favor, cualquier incertidumbre hará que volvamos al mismo camino. España ha perdido una gran oportunidad para corregir algunas deficiencias estructurales de nuestra economía. Un reto que se asumía como fundamental, poniendo sobre la mesa cambios muy interesantes como pasar de la economía basada en la construcción a la del fomento de la innovación y la tecnología, de la mejora de las exportaciones a través de potenciar industrias de alto valor añadido y de crear una economía más sostenible. Al final todo ello quedo en nada.

 

CONTRATACIÓN

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