Ya son veinte años de renting en nuestro país. Dos décadas impulsando el alquiler de vehículos de empresa. De las apenas cinco empresas que empezaron en su momento, ahora son ya 25, con una facturación de casi 4.000 millones de euros y unas perspectivas positivas después del parón motivado por la crisis económica.

La recuperación de la actividad de renting, después de cinco años de retroceso, la constata la Asociación Española de Renting (AER). Las matriculaciones de vehículos destinados al renting en febrero subieron un 13% respecto al mismo mes de 2015.  Las previsiones de la AER inciden en que la mejora de la actividad económica ayudará a crecer esta modalidad de alquiler entre las pequeñas y medianas empresas (pymes) en los próximos cinco años.

El renting tiene la ventaja, respecto a otros modelos similares, de que con una sólo cuota al mes (en función de los kilómetros que se hagan) se amortiza el uso  vehículo y los servicios de mantenimiento.  Ese es el punto fuerte para conquistar a las pymes: un servicio completo y con sencillez operativa en la gestión contable y administrativa.

 

Descárgate la guía gratuita: ¿Cómo leer la letra pequeña del contrato de renting?

 

Evolución del renting

La AER ha detectado una evolución del negocio en los últimos años (2009-2014), sobre todo derivada de la crisis económica, que ha obligado a las compañías de renting a perfeccionar la actividad y el servicio:

  • La mayor evolución se ha producido acompañando a las innovaciones tecnológicas, y a tono con la transformación digital en general. La incorporación de soluciones telemáticas ha permitido reducir los accidentes y los costes.
  • La duración de los contratos también ha ido modificándose. Ahora, lo más habitual son cinco o seis años (incluso hay compañías que ofrecen diez), cuando antes de la crisis eran muy pocas las empresas que mantenían un vehículo más de cuatro años.
  • La rapidez es otro elemento que se destaca. Las formas contractuales se han homogeneizado y sólo se revisan algunos elementos concretos para cada vehículo.

Los retos ahora se centran en tres puntos: afianzarse en el mercado de las pymes, sin olvidar a las grandes empresas, seguir apostando por la tecnología para ser más eficientes y cumplir las metas ecológicas (la mayoría de los vehículos siguen siendo diesel). Este último punto es especialmente importante para el futuro y, por ello, es destacable la labor de las compañías que empiezan a ofrecer vehículos eléctricos.

 

El renting y la ecología

Las compañías de automóviles de empresa ya anticipan cambios en las tendencias de los directivos. Los tiempos de las berlinas de lujo van quedando atrás por los altos costes, pero también por decoro.  La visión de los directivos puede ir más encaminada hacia el uso de vehículos eficientes, con ventajas fiscales y con bajas emisiones. Entre ellos, sobre todo, los eléctricos.

El uso de vehículos eléctricos, en flotas corporativas, no es sólo bueno para el negocio sino para el medio ambiente y la responsabilidad social de la empresa.  Es una inversión rentable económicamente porque permite reducir los costes operativos de las organizaciones y las proyecta hacia una nueva cultura de eficiencia y compromiso que, sin duda, abre nuevos mercados.

Uno de los elementos más competitivos en el futuro será la imagen de la compañía. Ofrecer valores de respeto hacia el medio ambiente, reduciendo la huella de carbono y apostando por una mejor habitabilidad en las ciudades, es uno de los mejores servicios que una empresa puede ofrecer.

 

renting y leasing

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