La conciencia medioambiental ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Las políticas comunitarias ya se centran en ella en los tratados de la Unión. La experiencia demuestra que las empresas que desarrollan prácticas de eficiencia ecológica y protección medioambiental son, a medio y largo plazo, más competitivas en los mercados.

La clave de esto, está en que, para adaptarse a las normas en este ámbito, se necesita estimular la innovación y la modernización de los procesos y los productos, además de fomentar el uso de tecnologías más eficaces y más limpias. En este sentido, la iniciativa europea (European Eco-Efficiency Inititative, EEEI), tiene por objeto integrar la eficiencia ecológica en las empresas europeas y en las políticas industriales y económicas.

Desde hace tiempo, se viene destacando la importancia de las tecnologías medioambientales y su capacidad de contribuir a la rentabilidad de las empresas individuales y a la competitividad de la economía en general. El uso de tecnologías integradas más limpias se asocia, en general, a procesos más eficientes que reducen gastos, mejoran la eficacia de los recursos y la reducción de residuos.

 

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La eficiencia ecológica como modelo de negocio

Además de mejorar la utilización de los recursos, con un compartimento medioambiental, la eficiencia ecológica puede derivar en una oportunidad de negocio para las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Las empresas tienen un alto impacto medioambiental, debido a la contaminación, el consumo de energía y la generación de residuos; y son, precisamente las pymes, en los sectores de fuerte impacto ambiental (por ejemplo la industria transformadora, la alimentación, la producción de energía o el transporte) las que más se beneficiarían de las reducciones de costes que aportan las mejoras medioambientales.

Las pymes dedicadas a mejorar la eficiencia ecológica de las demás tienen grandes oportunidades de negocio. Las inversiones de este tipo tienden a ser de bajo coste y se centran principalmente en: la movilidad sostenible, la reducción al mínimo de residuos, el reciclaje, el ahorro energético, las materias primas o el agua.  También se puede apostar por la energía renovable y la venta de material de desecho.

Las empresas que deseen hacer más ecológicas sus prácticas pueden beneficiarse de las siguientes medidas de financiación: Competitividad de las Empresas y para las Pequeñas y Medianas Empresas (Cosme); Horizonte 2020; el programa LIFE; los Fondos Estructurales y de Inversión Europea (ESI) y el Instrumento de Asociación.

 

¿Cómo mejorar la eficiencia ecológica?

Estas son algunos consejos para fomentar y mejorar la conciencia y eficiencia ecológica en las empresas, que supondría una inversión rentable a medio y largo plazo.

  • Materias primas. Evitar las pérdidas y deterioros en el proceso productivo y eliminar o sustituir las más contaminantes (productos de limpieza, desinfectantes, gasolina, etc.).
  • Residuos. Control exhaustivo de los más contaminantes. Reciclar, vender o reutilizar todo lo posible (plásticos, cartones o vidrios)
  • Energía. Promover el ahorro de agua, electricidad o papel. Crear naves y locales con eficiencia ecológica. Recuperar las pérdidas de calor. Usar de forma óptima todos los aparatos eléctricos y utilizar aparatos de bajo consumo (iluminación, equipos de frio/calor, etc.)
  • Almacenaje y distribución. Crear zonas y depósitos adecuados para cada producto, especialmente las mercancías peligrosas. Utilizar como transporte en las ciudades vehículos limpios y de movilidad sostenible.

Si cada empresa hace su parte, promoviendo acciones más ecológicas, lo que se consigue es mucho.

 

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