¿Te suena el término productividad total de factores o productividad multifactorial? Surgió en el seno de la Unión Europea cuando se incorporaron en el Reglamento del Parlamento Europeo las cuentas sobre productividad en Europa durante estos años de crisis mundial. Hoy en el blog de Cooltra vamos a intentar despejar las dudas más frecuentes sobre la productividad total de factores y, así, ver de qué forma podemos utilizar un término económico complejo para mejorar la productividad de nuestras pequeñas, medianas y grandes empresas.

 

¿Qué mide la productividad total de factores?

Según leemos en el Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo número 449/2013, la productividad total de factores o PTF mide “la productividad de la economía”. Se trata de un término que se puede definir desde dos puntos de vista: el estadístico y el económico aunque en ambos casos se utilizan fórmulas económicas donde se incluyen factores como los precios de un producto, sus cantidades, etc.



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¿Para qué se utiliza? 

El objetivo final de medir el PTF o productividad total de factores es bastante simple: optimizar los procesos productivos de las empresas y los profesionales durante estos años de crisis mundial y mejorar su contribución al crecimiento del PIB de cada país. La productividad total de factores es un cálculo para estadistas y economistas, pero nosotros, como directivos o gerentes de las empresas también podemos hacer mucho para mejorar su resultado.

 

¿Qué factores afectan a la eficiencia productiva? 

Según el Reglamento del Parlamento Económico y del Consejo en el cálculo del PTF no solo debemos incorporar factores como precios de productos, unidades producidas o tiempo de trabajo utilizado en la fabricación. Hay otros muchos factores que pueden afectar – y afectan – a esa eficiencia productiva que necesitamos mejorar para ser más competitivos en nuestro mercado y contribuir más eficientemente al crecimiento del Producto Interior Bruto de nuestro país. Por ejemplo:

  • Innovación organizativa o innovación organizacional. Todas aquellas oportunidades internas que toda empresa pequeña o grande tiene y que mejoran su eficiencia productiva. Actualmente, la innovación organizativa pasa por crear el mejor ambiente laboral para que los miembros de un equipo humano se sientan motivados y felices en su trabajo, unos sentimientos que, como se ha demostrado mil veces, redundan en un aumento directo de su productividad diaria.
  • Formación continua. El aprendizaje y la mejora continua de los conocimientos, actitudes y aptitudes de los directivos y trabajadores de una empresa es vital no solo para que aprendan a trabajar mejor y más rápido, sino como elemento motivador y de enriquecimiento personal. Los expertos de la Unión Europea lo saben bien y por ello aconsejan incluir este parámetro tangible en el cálculo de la productividad total de factores.
  • Flexibilidad laboral. Turnos de trabajo flexibles, oportunidad de teletrabajar… Las diferentes medidas de flexibilidad laboral que pueden implementar las empresas afectan directamente al cálculo de la productividad total de factores. Un dato: las empresas que han implantado políticas de flexibilidad laboral en sus organizaciones han visto cómo aumentaba entre un 30% y un 40% su productividad real.
  • Economía de escala. Implantar políticas de outsourcing, firmar acuerdos con empresas proveedoras o recurrir al alquiler o renting de vehículos, equipamiento informático, etc., también influye en el cálculo de la productividad total de factores y, así, en esa eficiencia productiva que todos deseamos para nuestra organización.

 

¿Conocías la importancia de la productividad total de factores? ¿Crees que es aplicable a una empresa pequeña o mediana? Escribe tu comentario aquí, en el blog de Cooltra.



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